The end of the road

Terminar el viaje, dejar de amanecer cada día en un lugar diferente, no contar las horas sino kilómetros, no contar los días sino distancias. Dormir en el coche, dormir en la tienda, dormir en hostales, no dormir. Se acabo el descubrir cada día un nuevos sitios, personas, animales, plantas. El vivir sin saber que día es, y lo mejor sin importarte no saberlo.

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Costa a la vista

No hay nada comparable a conducir kilómetros y kilómetros rodeados de nada; a bordear el ULURU, a observar las Olgas, a ver cómo cae el sol sobre Kings Canyon escuchando aullidos de Dingoos, o a cenar en un salón salón del oeste en Alice Springs.

Monte Uluru / Ayers rock 

Ayers rock es sencillamente espectacular. Es difícil expresar por escrito su imponencia. Si atraviesas el outback australiano en coche desde Sydney doy fe de que te puedes considerar veterano en mirar piedras; de repente, 3.000 km después, se levanta ante ti una pared vertical de 300m y 10 km de circunferencia.

Atravesando el desierto de Gibson

Atravesar el desierto De Gibson en coche es una aventura difícil de escribir. Miles de kilómetros de NADA, moscas, calor, tierra roja por todas partes y la verdadera Australia bajo nuestros pies.